aves01EXPOSICIÓN

MUESTRA DE AVES RAPACES

Fecha: 18 a 21 de Mayo de 2017
Lugar: Salones Anexos Palacio del Conde Duque de Olivares
Horario: 11:00 a 14:30/18:30 a 22:00

Empresa: ALFALCON EVENTOS

ARGUMENTACIÓN

Durante el Renacimiento la cetrería sigue teniendo una gran estima y fue enórmemente preciada por lo nobles, como lo demuestran las muchísimas representaciones que se conocen y conservan, así como por los muchos libros que sobre el tema se escribieron y publicaron, no sólo en España sino en toda Europa. Felipe el Hermoso. Sin embargo, a lo largo del siglo XVII se inició un lento e inexorable declive de la cetrería. En gran medida se debió al perfeccionamiento y popularización, dentro de lo que cabe, de las armas de fuego, así, los aficionados a la caza tuvieron una nueva modalidad cinegética, menos engorrosa y complicada, que les colmó de satisfacciones. También debieron de influir las corrientes puritanistas que azotaron toda Europa, la Reforma y la Contrerreforma, con lo que ideas que en el mundo medieval no se llegaron a plantear, como la posible pecaminosidad que subyacía en la caza, y que ésta en la biblia sólo fue practicada por hombres malos y perversos, recorrió las conciencias europeas.

aves02A pesar de ello, en toda Europa se siguió practicando la cetrería, aunque en España estaba en franco declive. La casa real seguía teniendo su Cetrero Mayor y una especie de departamento llamado Real Volatería, también se seguía legislando sobre el tema, pero más por tradición legal que por regular una práctica casi inexistente, como lo demuestra que los grandes pintores del barroco español no nos hayan legado ninguna representación de una partida cetrera mientras que abundan las cacerías de jabalíes o los cuadro de reyes y nobles ataviados para la caza y acompañados por sus perros y armas de fuego.

En esta época es cuando la cetrería se exporta, de mano de los españoles, al Nuevo Mundo. Algunos autores, cegados por la falsa interpretación de una palabra (volatería) en los escritos de Hernán Cortés han sostenido que los aztecas la practiban. Otros han querido ver que fue llevada a América por Critóbal Colón en su primer viaje, en 1492, porque en su Diario del descubrimiento se mencionan los cascabeles. Varias veces los menciona, y en el relato del día 22 de octubre menciona "un cascavel d'estos de pie de gavilano", pero lo hace como término de comparación como como indicio de que llevara cetreros y gavilanes en él en ese primer viaje. Es en el segundo viaje, acaecido en 1493, cuando tenemos noticias fidedignas de que entre los hombres que acompañaron a Critóbal Colón iba un cetrero, de nombre Pedro Dársena, que recibió 620 maravedíes por su trabajo.

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