latarasca01TEATRO PARTICIPATIVO

PASACALLES- DINAMIZACIÓN EN CALLE

Titulo: La Tarasca
Compañías: Eventiplay
Fecha: 19 a 21 de Mayo de 2017
Lugar: Casco histórico Olivares
Horario: Viernes 19 de Mayo: 20:30 h. / Domingo 21 de Mayo: 13 horas

Sinopsis:

ADAPTAMOS LA PROCESIÓN DE LA TARASCA AL MERCADO BARROCO DE OLIVARES

Centrándonos en su parte lúdica y festiva, fomentando la participación ciudadana, y optando por recuperar figuras típicas del Barroco, intentamos consolidar este nuevo Pasacalles, para seguir diferenciándonos en nuestras ofertas de cara a la Provincia y Sevilla. La Tarasca vuelve a andar por las calles de Olivares en vísperas del Corpus. Las tarascas eran composiciones alegóricas, en las que los vicios humanos, representados en forma grotesca, se veían atacados y dominados por las virtudes cristianas. La tarasca, que por sus burlas y sus movimientos grotescos parecía un elemento profano y extraño a la seriedad del cortejo, tiene su origen en el dragón que, según la Leyenda Dorada, fue dominado por Santa Marta en la región francesa de Tarascón. La tarasca era muy popular y el municipio velaba por su lucimiento; en un castillete sobrepuesto en el lomo iba un mozalbete, conocido por "el tarasquillo", que gastaba bromas a los espectadores y arrebataba las caperuzas a los distraídos. De andar por las calles en las vísperas del Corpus, las tarascas pasaron a formar parte del propio cortejo procesional, puestas en grandes carros rodantes al principio del mismo. Las mojarillas era una pandilla de niños, vestidos de diablillos y portadores de vejigas hinchadas con las que propinaban golpes al público. "Mojarrilla" ("persona que siempre está alegre y de chanza"). Es diminutivo de "moharracho", en Sevilla "mamarracho" ("persona que se disfraza ridículamente en una Función para alegrar o entretener a los demás, haciendo gestos y ademanes ridículos").

Los gigantes y cabezudos (que utilizaban una especie de zancos) que, en la catedral y en otros lugares, bailaban una danza que llevaba su nombre. Los gigantes aún figuran en las procesiones de Corpus de poblaciones españolas. Estas figuras antiguamente establecían la moda a seguir durante el año.

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LA PROCESIÓN DEL CORPUS

La fiesta del Corpus Christi nacida en el siglo XIII para conmemorar el sacramento de la eucaristía y reforzar la idea de pertenencia al cuerpo místico de la Iglesia se convirtió con la Contrarreforma en una de las celebraciones más importantes para la cristiandad católica, pues marcaba diferencias teológicas y de culto sustanciales con el protestantismo. El Concilio de Trento insistió en que esta festividad debía celebrarse con grandes procesiones de fe, danzas y representaciones de autos que permitiesen divulgar la interpretación doctrinal de este sacramento.

En el siglo XVII, los monarcas españoles empezaron a participar personalmente en la procesión de Corpus, que aparece consignada en las etiquetas reales y se incluye en los croquis protocolarios dibujados por grefieres y maestros de obras. La procesión venía precedida por la imagen del pecado que encarnaba la tarasca, un gran bicho en forma de dragón o serpiente montado sobre un carro y confeccionado con madera, pasta de papel y tela, sobre el que había músicos, gigantonas, enanos, monos y otras variadas figuras. Le seguían grupos de gigantes y una serie de danzas representadas (con escenas bíblicas, mitológicas e históricas), danzas tradicionales (de espadas, moros y cristianos, de lazos y enramadas, folías portuguesas, de zapateados, cascabeles, escarnio, paloteado...), danzas de música interpretando breves conciertos, y danzas más exóticas (de negros, de indios, de turcos). Esta parte se cerraba con los carros en los marchaban los comediantes que representaban los autos sacramentales. La celebración se prolongaba por espacio de largo tiempo, porque la procesión se detenía para la representación de los autos a lo humano y a lo divino que se ofrecían a su paso en distintos puntos.

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